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sábado, 29 de marzo de 2008

Alguien en la Vida


Hace tiempo leí una novela que involucraba la religión judía y la explicaban un poco. Hablada de la Cábala, de su profeta, y de otras cosas, pero lo que más me llamo la atención fue una costumbre que sonaba casi a leyenda, que era en verdad el argumento del libro. Una parte de la creencia judía se basa en que hay 36 hombres justos (los tzaddik) en todo el planeta, que mantienen el mundo "girando". En el momento en que todos dejen de existir (es decir, que no haya ninguno de los 36 sobre la Tierra) comenzaría el apocalipsis.

La principal característica de estos tzaddik era que podían ser cualquier persona en el mundo, judía, católica, CUALQUIERA, e incluso, generalmente, eran personas "malas" o comunes que de la nada hacían un acto increíblemente generoso que les nacía a ellos (donar órganos aunque no hayan listas de espera, crear modos para parar la pobreza de modo anónimo, etc). Les recomiendo el libro, se llama Los 36 Hombres Justos, de Sam Bourne.


¿A qué voy con esto?


¿Han pensado alguna vez en cual es su propósito? ¿Si es que fueron llamados para algo grande o mayor?


Yo lo he hecho. He llegado a pensar que no existe tal cosa. No existe ese "llamado a". Quizá exista en ámbitos religiosos como el descrito, cuando una persona es algo así como un ente celestial. Pero en el plano cotidiano en la vida normal, por ahora al menos, creo que no existe el destino.


Eso me hace preguntarme de nuevo, pero reformulada: ¿Qué puedo hacer acá?


En realidad tengo infinitas opciones, INFINITAS, pero lo que en verdad importa es lo que YO QUIERO hacer en este mundo. Dependiendo de esto, quizá luego tome acción en algo, quizá me direccione, quizá...


QUIZÁ. Todo se puede quedar en un quizá si es que no hacemos algo, algo que queramos y podamos hacer. Puedes por ejemplo, tomar el camino fácil y decir "no, yo sólo quiero tener hijos, y familia (o quizá ni eso) y pasarlo bien". Pero también podrías decir "yo quiero ayudar a construir un mundo mejor, ayudar a cambiar al mundo (aunque suene cliché) para vivir en armonía con todos".


Quién sabe, en una de esas, la profecía judía es cierta, y TÚ eres una de esas 36 personas que ayudan a que el mundo funcione. Y si no lo eres, trata de serlo. Trata de ser alguien imprescindible, alguien que en verdad el mundo necesite. Trata de ser ese que todos digan "oohh gracias a Dios que estás aquí, no sé que habría hecho si..."


Yo ya decidí que lado tomar, y espero que con esta reflexión ayude a cambiar aunque sea una partecita mínima del mundo, o que al menos los deje pensando un momento. Tú eres un humano, tienes la capacidad para cambiar al mundo, ÚSALA, por favor.


¿Qué vas a hacer en este mundo?


Como dije, esperando haberlos dejado pensando,

Juan
Tzaddik y judaísmo:




miércoles, 26 de marzo de 2008

Las Palabras



"La comunicación es el más preciso modo de darnos a conocer", dirán los técnicos.

"Son las palabras las que nos hacen humanos", les dirá un filósofo.

"Ellas son mi inspiración, mi arte", les dirá el poeta.

¿Cuando piensan, como lo hacen? ¿Por imágenes, por sonidos, sensaciones, sentimientos en general...pero no palabras o si?

Al comunicarnos, ¿no sienten que dejan mucho, pero mucho en su mente?

Si esa es su reacción, piensen tan sólo un minuto en el porqué, el porqué de esa sensación inexplicable de no poder decir todo lo que tenemos en la cabeza, de no poder enfatizar lo mucho que sufrieron, lo mucho que rieron...lo mucho que sintieron.

Pero todo en tu mente es muy claro, te entiendes a la perfección, de cabo a rabo, de tomo a lomo...¿Te has puesto a pensar en por que el mundo no parece entenderte como tú te entiendes?

Les tengo una hipótesis: las palabras son el obstáculo para la fluidez de nuestras sensaciones, sentimientos y emociones. Sólo unos pocos grandes en la humanidad han sido capaces de expresar y plasmar todo lo que sienten en papel, como se emocionan, como se desaniman, enojan o entristecen. Es una meta muy ambiciosa llegar a esquivar sin daños el gran obstáculo que suponen las palabras. Siempre se nos va a quedar algo atragantado en la garganta, eso que no sabemos como explicarlo: "sé lo que es, en serio, pero...no se como explicarlo...". ¿Suena familiar?

No dejen que esta valla deje su mente con secretos, esos que conoces sólo tú pero no por que no lo quieras contar...sino por que no sabes como. No dejen que los venzan unos cuantos pedazos de líneas y círculos llamadas letras.

Les propongo entrenarnos en la expresión, que es arte en si, que es libertad, para mañana poder decir todo, pero TODO lo que queramos decir, como si esa barrera entre tu mente y el mundo no existiera, como si no hubiera nadie que critique tu pensamiento y opinión...

Por un momento, siéntate, toma un papel y un lápiz y escribe lo que sientes en ese momento. Convierte tus sensaciones en un paraíso surreal, no sé, vuélate como dicen por ahí...y escribe. Escribe para desahogar, escribe para decir...no sólo por créditos o notas...escribe para expresar.

Nos vemos..
Juan